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jueves, 9 de abril de 2020

RESEÑA DE A MI TRABAJO ACUDO, CON MI DINERO PAGO, DE JOSÉ CARLOS ROSALES, EN IDEAL



POESÍA Y DINERO

Los conocidos versos de Antonio Machado, “A mi trabajo acudo, / con mi dinero pago”, dan título a una de las antologías poéticas más sugerentes de las publicadas en los últimos tiempos, no solo por la novedad de la temática, Poesía y dinero, sino también por el arco temporal que abarca, desde la Edad Media hasta nuestros días. Para José C. Rosales se trata de vincular  la creación poética con el dinero corriente, cotidiano, el que llevamos suelto en los bolsillos, el que es fruto de un trabajo honrado y el que, sobre todo, permite gozar al individuo de ciertas libertades, tanto materiales como intelectuales, como han recordado a lo largo de los siglos escritores tan dispares como Virginia Woolf o Fernando Pessoa. Es decir, como dice el antólogo, “sin dinero propio no hay libertad intelectual ni tampoco libertad de escribir poemas lejos de toda esa cadena de imposiciones […] que nos asedian cada día”. La lectura que propone Rosales ilumina el espacio brumoso de lo poético de la mano de Wallace Stevens  (“El dinero es una forma de poesía”) y Dante Gabriel Rossetti (“Un soneto es una moneda”) y acrecienta todavía más el interés por un discurso que parece gozar de buena salud en los últimos años. 

Publicado en Ideal el 04/04/2020

sábado, 7 de febrero de 2015

ENTREVISTA EN UNIVERSO LA MAGA

Aquí va la entrevista que me han realizado en Universo La Maga.


Hoy entrevistamos al escritor José María García Linares, autor del poemario Muros (Leer reseña aquí). Os dejamos con la entrevista que realizó para Universo la Maga nuestra compañera Rosa Yaguas:
En primer lugar, muchas gracias por concedernos esta entrevista y que la comunidad de nuestra web pueda conocerte más en profundidad.
1. En tu anterior poemario publicado, Novela negra, te centrabas más en el universo metaliterario, teniendo gran importancia la relación entre el lector y el autor. En Muros, sin embargo, la temática es más visceral y concreta: el drama de la emigración forzada y los muros que separan mundos. Cuéntanos un poco cómo surgió la idea de escribirlo y si tuvo importancia en ello el hecho de que hayas nacido en Melilla .
Desde Oposiciones a desencuentro (Dauro, 2007), mi producción poética parte del concepto unitario de libro, es decir, todos los poemas están íntimamente relacionados y responden a una temática muy concreta. El desamor y la búsqueda en el título que acabo de citar, la infancia en Neverland (Zumaya, 2010) o la incomunicación, tanto física como emocional, en Muros. Novela Negra (Devenir, 2013) es posterior y abordo en él otras cuestiones, aunque nunca abandono algunas heridas que me han hecho dedicarme a la escritura. Muros surge de la necesidad de darle voz a unos hechos que, allá por 2005, comenzaban a ser escandalosos pero que se veían todavía como algo episódico y, además, lejano, arrinconado y limitado en esa ciudad que no le importaba a nadie. Melilla es lejanía, a pesar de estar a media hora en avión de Málaga. Es soledad, abandono, distancia, siempre a la espera de que la madre patria le muestre un afecto que nunca acaba de llegar. Además, carga hoy con el peso de la desvergüenza de España y Europa, que han delegado en ella el cuidado de una frontera injusta e inhumana. Quizá el haber nacido en la periferia nacional, si se me permite, condiciona mi manera de ver el mundo. También el mar Mediterráneo nos separa a nosotros del centro, nos distancia, nos deja al otro lado. Posiblemente este sentimiento mío de abandono y soledad me llevara a acercarme al verdadero drama, agravado hoy como puede verse día sí y día también en los medios. La inmigración es consecuencia, no causa. Hasta que no se mire más allá y se aborde el origen del problema, todo seguirá igual, lo cual es como no decir nada porque a Occidente no le interesa cambiar su política económica. Siempre que trato este tema recuerdo aquello de los linajes que decía don Quijote y la respuesta de Sancho Panza. En el mundo sólo hay dos linajes: el que come y el que no puede comer, el que tiene y el que no tiene nada. Es así de sencillo. Habrá que ver por qué unos tienen demasiado y otros absolutamente nada.
cover-muros
2. Con Muros lograste en 2009 el accésit del XXXI Premio Internacional de Poesía “Ciudad de Melilla”, demostrando que es un poemario de gran calidad. Si no nos equivocamos, tuviste además la oportunidad de añadir poemas para esta edición. ¿Cómo fue la experiencia de reeditarlo con Playa de Ákaba? ¿Había cambiado en algo la perspectiva del creador respecto a sus poemas?
Volver a Muros ha sido muy satisfactorio porque la primera edición, en 2010, no se puso a la venta. Con ella simplemente se reconocía el mérito del libro, pero sin posibilidad de que llegara a los lectores. Es decir, fue un libro que nació prácticamente muerto. Parecía que la soledad y el abandono de los que hablaban los poemas se reproducían en la vida editorial del poemario. Reeditarlo cuatro años después, como se comprenderá, lo pone por primera vez en circulación para el gran público (si es que esto existe en la poesía). He añadido para esta ocasión nuevos poemas, pero el resto del texto lo he dejado tal cual, por una cuestión de fidelidad. Mi perspectiva sigue siendo la misma.
3. Este pasado año 2014 también coordinabas la antología El Salón Barney, ¿cómo fue la experiencia?
El Salón Barney fue un encargo que me hizo Noemí Trujillo, editora de Playa de Ákaba. Es una antología de poesía española contemporánea en la red, con los problemas que ello supone, es decir, es prácticamente imposible dar una visión completa de un medio, Internet, cuya característica principal es el ir haciéndose, el ser inabarcable. A su vez, el corpus de autores dista necesariamente del, digamos, tradicional o analógico, puesto que hay otros grandes poetas que no tienen una presencia activa en el medio digital y con los que no hemos podido contar. Así que decidimos centrar nuestro foco de atención en las nanorredes o microrredes de autores y lectores, de las que habla Rodríguez-Gaona, que se habían ido formando en estos últimos años tanto en blogs como en redes sociales. Además de sus poemas incluimos una reflexión de cada autor sobre el impacto del nuevo entorno digital en la creación poética.
4. Además de tu labor docente, colaboras con periódicos y formas parte, además, del consejo de redacción de la revista “Entre Ríos, Revista de Arte y Letras”. ¿Es complicado compaginar todas estas facetas de tu vida?
Llegó un momento en el que sí que fue difícil porque antes que profesor o que escritor soy lector. No puedo escribir si no leo. Borges tenía razón cuando afirmaba que estaba más orgulloso de los libros que había leído que de los que había escrito. Necesito, pues, tiempo para leer. En los últimos tiempo mi actividad en los medios se ha reducido considerablemente. Se ha extendido la idea de que escribir es un hobby, un divertimento que no cuesta apenas trabajo. Nadie paga por un artículo de opinión. Fíjate lo que me ocurrió hace unos años. Cuando mis obligaciones laborales y mi dedicación a la lectura y escritura hicieron muy complicado entregar semanalmente una columna de opinión a un diario, avisé de que lo dejaba. Hasta ese momento lo había hecho gratuitamente porque así lo pedí cuatro años antes. Quería ver por aquel entonces si era capaz de desenvolverme con solvencia en esa nueva faceta para mí. La falta de tiempo me hizo dejarlo. Una mañana me llamó el director del diario y me pidió que no me fuera, que tenía muchos lectores, llevaba mucho tiempo con ellos y que mis escritos eran muy buenos (lo dijo él, no yo). La columna se había convertido en una obligación que, además, suponía mucho tiempo. No se pone uno delante del ordenador y en diez minutos la tiene hecha. En fin, que con todo lo que tenía que hacer, para continuar me hubiera gustado algún tipo de compensación económica. En ese momento se terminó la conversación porque el periódico no tenía por costumbre pagar a los colaboradores. Esto fue en 2012. No he sabido nada más. Desde entonces he colaborado puntualmente en otros diarios, pero nunca con esa periodicidad semanal. Escribir una columna de opinión lleva trabajo, mucho trabajo, y el trabajo hay que dignificarlo cobrando por ello.
5. ¿Cuáles son tus planes literarios para el futuro?
Ahora mismo estoy finalizando una antología crítica de la poesía de Cayrasco de Figueroa, un poeta canario de finales del siglo XVI. Concretamente del monumental Templo Militante. Voy con retraso porque la obra completa consta de unos 120000 versos… Confío en tenerla lista en este 2015. Tengo dos nuevos libros de poemas en busca de editor y espero, por fin, ponerme a escribir una novela en cuanto Cayrasco me devuelva mi tiempo (llevo ya casi dos años con él). Sí que me gustaría volver a la opinión de una manera más constante. Ahora mismo escribo de vez en cuando en El Cotidiano.
6. ¿Qué opinas de Internet, ha significado la democratización de la cultura o, por el contrario, se está convirtiendo en un maremágnum de autores y editoriales?
Yo no hablaría de democratización. La democracia es una cosa muy seria, una cuestión política, que va más allá del hecho de poder tener acceso a una serie de textos enlazados entre sí. Aquí hay que andar con pies de plomo. Evidentemente Internet ha revolucionado nuestra manera de comunicarnos y entender el mundo. Sin embargo debemos ser precavidos con esa idea de que la tecnología es liberadora per se. Que no se vean los mecanismos de control no significa que no existan. Están atomizados, diseminados. Es la ubilocación de la que hablaba Vicente Luis Mora. El poder, el capitalismo, sigue estando presente, es más, lo está más que nunca, aunque parezca escondido. Es cierto que tenemos acceso a muchísima información. También es verdad que hay otras informaciones, otras realidades, otras vidas, que no tienen espacio en Internet. De hecho, quien no figura hoy en Google no existe.
En cuanto a ese maremágnum te diría que a pesar de su fuerza no ha podido todavía desplazar al libro en papel, al menos en la poesía. La tendencia es a publicar en papel aquel texto que, previamente, ha sido un éxito en el medio digital. Es decir, parece que todavía el mundo, digamos, analógico establece el canon poético. No quiero decir que vaya a ser así siempre, pero por ahora me da la sensación de que sí. Vivimos un tiempo en el que, como decía Gramsci, lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer. Es un tiempo de transición.
7. ¿Qué le recomendarías a los jóvenes escritores/as que desean comenzar su carrera literaria?
Mucha paciencia, porque este es un mundo muy difícil y, en ocasiones, injusto. Hay que tener la mente muy fría, y eso sólo se consigue con los años. Bueno, queda la opción de arrastrarse por los departamentos de las universidades, pelotear, lamer todo lo que pueda ser lamido, etc., para conseguir la progresión automática. Enrollarse con escritores o escritoras parece que también da muy buenos resultados. En fin, que hay gente para todo.

lunes, 15 de diciembre de 2014

martes, 23 de septiembre de 2014

NUEVA EDICIÓN DE MUROS

Playa de Ákaba ha publicado la segunda edición de mi poemario Muros. En esta ocasión se incorporan nuevos poemas y un prólogo de Alberto García-Teresa. Por primera vez el libro está a la venta y en formato digital, a un precio muy económico. Pueden descargarlo desde este enlace. Espero que lo disfruten.

viernes, 21 de marzo de 2014

¿Día internacional de la poesía?

Ay, lector lorquiano, qué duro se me hace conmemorar cada 21 de marzo la muerte de la poesía. Sí, homérico lector, sí. Llamemos a las cosas por su nombre. El día de la paz, el día de la igualdad, el día del libro…, el día de lo que te salga de los hipérbatos. Certificados de defunción, simple y llanamente. Las sociedades avanzadas (eso dicen ellas) gustan de celebrar o recordar aquello que ellas mismas, por desconocimiento, por miedo o por ignorancia, descuidan, olvidan o destruyen. Son así de ridículas, así de estúpidas, así de modernas, y no hace falta que te diga (no, no me muero por tener algo contigo, romántico lector, so pirata), no hace falta, digo, que te diga que vivimos tiempos muy modernos.
            No voy a hacer aquí ninguna defensa de la poesía, ni mucho menos. Acabaría diciendo solo cosas bonitas, como suele hacerse con los muertos. Tampoco te diré que lucho por revivirla en mis clases alzando la voz y cantando por Cernuda, Ángel González o Jorge Riechmann (tan distintos, tan iguales, tan buenos). No puedo leer mucha poesía porque nadie me entiende, básicamente, y esto sí que es lo preocupante, porque las cosas no se mueren solas. Las enfermedades tienen sus causas, hipocondríaco lector (también a ti te llegará tu hora, como a los versos de Pemán, afortunadamente en este caso), sus virus, sus bacterias y sus grasas trans.
            En los últimos meses un día sí, otro también, hemos visto publicados numerosos artículos sobre la lectura, el libro digital, el futuro del libro, la caída en el número de ventas, las nuevas estrategias del sector editorial…, casi todo centrado en esos nuevos tiempos que, al parecer, son la hostia, pero que al final siguen necesitando de la lectura y la escritura en esta majestuosísima sociedad de la información y el conocimiento. Es decir, que lo que primero necesita el sector del libro son lectores, no tanto soporte ni tanta tableta. ¿Que son cómodos los nuevos dispositivos? Por supuesto. ¿Que solucionan el problema del espacio? También. ¿Que pesan poco? Pues claro. Lo que tú quieras, lector novelero, pero para que alguien compre un e-reader tiene que ser, previamente, un lector, y basta con mirar, aunque sea de reojo, a nuestras escuelas, nuestros institutos y nuestras universidades para ver que lectores, lo que se dice lectores, no es que haya demasiados. No digo que haya pocos. Digo que podría haber más.
            La poesía no es más que un tipo de discurso, y discursos hay unos cuantos. Que no se lea porque no guste, me parece muy legítimo, pero que se deje de leer porque no se conozca y que por eso no se entienda es lamentable. Te diré, lector irritado, que tampoco es que me extrañe mucho. Hoy puede uno dedicarse a enseñar en aulas de Primaria o Secundaria sin haberse leído un solo libro. Parece una exageración, pero no es mentira. Se puede ser, incluso, profesor de Literatura, y te lo digo porque conozco a muchos. Tampoco se puede enseñar cómo funciona el discurso poético si el Estado elimina la asignatura que se dedica precisamente a eso, Literatura Castellana, y mucho menos se puede ser lector si desde casa la familia no pone un poquito de atención a menesteres como este.
            Total, que las cosas no vienen solas. Hay muchos factores que han ayudado a que el discurso poético esté como esté. Uno de ellos (para que veas, lector, que el cogotazo se lo meto a todos) es el de la corrupción de los jurados en los certámenes poéticos. Tanto premio engañoso, tanto servilismo, tanto amiguismo y tanta trampa llenan el panorama libresco de un tufo a mentira que es insoportable y que ha desencantado a los lectores. Todos estos que hablan de la poesía como herramienta para la libertad, de poesía cercana al ciudadano, de honradez poética… y están de mierda hasta los codos, certamen tras certamen. No estoy generalizando, claro. Tú, poeta corrupto, mentiroso, sucio, sabes que estoy hablando de ti. Sabéis que estoy hablando de vosotros. De quienes más que vates poéticos os habéis convertido en váteres inmundos. Dais asco.
            Qué amargoso me he puesto, ¿no? y, además, gratuitamente, que es lo peor. Dentro del panorama descrito, es cierto que parece que la poesía está intentando levantarse, volver al mundo, como el niño de la serie Resurrection, gracias a los blogs y las redes sociales. Ojalá sea cierto y sea una verdadera resurrección y no un levantamiento zombi.