lunes, 17 de febrero de 2020

RESEÑA DE NACER PARA APRENDER, VOLAR PARA VIVIR

José Luis Morante ha reseñado en su blog uno de mis últimos ensayos, el dedicado a la poeta Begoña Abad.

APRENDIZAJE Y EXISTENCIA

   El aserto Nacer para aprender, volar para vivir, que define este estudio crítico sobre la poesía de Begoña Abad, enlaza textura biográfica y recorrido escritural, es un acierto del ensayista José María García Linares, Filólogo, Doctor por la Universidad de Granada y docente en ejercicio en la Comunidad Autónoma de Canarias. Es difícil adentrarse en los estratos poéticos de Begoña Abad (Villanasur Río de Oca, Burgos, 1952) y abstraerse del sujeto real. Al menos para mí, que conocí a la persona y su pletórica humanidad con sombrero en el evento Voces del Extremo, unas jornadas de reflexión y diálogo celebradas en Béjar, en el poderoso verano de 2009. Como ocurría con otros integrantes de aquella convocatoria, periférica y a trasmano del enfoque oficialista de la poesía actual, no tenía ningún trazo de su fisionomía literaria. Pero, según aseveraban los filósofos estoicos, el lenguaje de la verdad no requiere circunvoluciones explicativas para hacerse mediodía y claridad. Capté de inmediato la sencillez, el cálido escepticismo aliñado de ironía y su generosidad expansiva hasta el punto de que su amistad fue el mejor legado del alboroto bejarano. Un año después, propició una lectura poética de mis versos en Logroño. En unas horas de grato recuerdo conocí el quehacer laboral del Ateneo y los aledaños de un río Ebro de aguas transparentes y gélidas. También la acogedora casa de Begoña, su quehacer laboral y aquella azotea abierta, como un mirador suspendido, a los tejados de una ciudad levítica.
   Ha transcurrido una década pero la evocación del trabajo poético no ha perdido intensidad, así que inicio la lectura de Nacer para aprender, volar para vivir con la esperanza de cotejar sensaciones y pensamientos. José María García Linares abre su indagación con un paratexto plural en el que conviven María Zambrano, Antonio Revert Lázaro, Elsa López y Antonio Orihuela, un entrelazado heterodoxo. Con unas coordenadas más precisas, el prólogo aborda algunas cuestiones básicas que sobrevuelan el proceso de escritura y responden a los objetivos básicos del taller textual. La palabra está ahí, es magma y espera y quien se apresta al verso debe solventar desde qué punto de partida inicia voz en la tristura de lo cotidiano. El corpus de Begoña Abad se edita entre 2006 y 2019; sus textos se configuran “como espacios de la memoria que remiten siempre a una experiencia de duración en donde tienen cabida las representaciones del yo en lo cotidiano, en lo trascendente, en lo posible y en lo imposible”. Así sucede en su carta de presentación, la plaquette Begoña en ciernes (2006), publicada por Ediciones 4 de agosto, donde fusiona el yo existencial y el personaje del poema como si la entidad real estuviese marcada por el moldear preciso del poema; como decía María Zambrano, “las palabras sirven para descubrir el secreto del yo y comunicarlo”. Con absoluta coherencia el siguiente poemario La medida de mi madre seguía postulando como muro de cimentación el decurso vital; las cosas están ahí, a la vista y ellas gobiernan la temporalidad del protagonista que ante lo aleatorio muestra el semblante de sus estados de ánimo y la conciencia de estar desempeñando un papel siempre marcado por el discurrir. El rol femenino aporta una sensibilidad diferenciada y reconocible en presencias de enorme fuerza emotiva como la madre o la epidermis del yo en los espejos asumiendo su papel social. La tercera entrega Cómo aprender a volar ofrecía un conjunto de poemas editado por Olifante, en su colección Papeles de Trasmoz. El libro se enriquece con una introducción de Antonio Orihuela. Suena fuerte una poesía breve, directa, emotiva, sin afeites; una lírica confesional, reflexiva y dispuesta a sonar a media voz. Los versos de Begoña Abad manan desde la transparencia, breves, incisivos, como aforismos que resumen los días.
   De la abstracción del sujeto sobre las coordenadas referenciales de su naturaleza nace la cuarta entrega Musarañas azules en Babilonia donde se abren temas nuevos como el eros y la fuerza del deseo, la búsqueda palpable de la piel, y el esfuerzo por sondear comportamientos liberados de tabúes y miedos.
   Pero el yo poemático también deja un espacio al entorno, a las enseñanzas de lo cotidiano. Frente al estatismo doméstico de la conformidad en Palabras de amor para esta guerra se hace más pleno el compromiso y la denuncia, una voz ética que persiste en A la izquierda del padre donde la palabra se hace libertad y vuelo para mirar los tejados de los invisibles y los desfavorecidos. Del mismo modo, otros poemas actúan como crónica de un tiempo manifiestamente mejorable, lleno de flecos y asuntos colectivos no resueltos: los malos tratos, la violencia de género, las actitudes xenófobas, el materialismo son anotaciones de agenda que, en una sociedad individualista y miope, nunca tienen fecha de caducidad. Miradas a un mundo que parece tener narcotizada la conciencia y que se reiteran en las composiciones de Estoy poeta (o diferentes maneras de estar sobre la tierra), libro de 2015. 
   Es un tiempo de extrema fecundidad creadora donde se encadenan títulos –Diez años de sol y edad, una antología de trayecto que añade el poemario inédito HebrasEl hijo muerto, un libro CD de textos recitados, El techo de los árboles Llaves para una revolución- y presencia en antologías del momento, como las que constatan los encuentros en Voces del Extremo, o Mujeres en su tinta: Poetas españolas para el Siglo XXI y la antología Insumisas. Poesía crítica contemporánea de mujeres
   Esa aparente sencillez del itinerario creador de Begoña Abad no exime de la “responsabilidad de cuidar las palabras”, de dar a cada poema el ritmo y la cadencia precisa para que sus versos se aposen en la memoria como si precisaran una reflexión posterior en la que consiguieran su pleno sentido. Así lo corrobora el acercamiento crítico de José María García Linares al perfilar una biografía ficcional en la que se integra, con sitio propio, la cotidianidad expresiva de Begoña Abad, esa textura trascendente de la vida al paso.   

https://puentesdepapel56.blogspot.com/2020/02/jose-maria-garcia-linares-nacer-para.html  

SILENCIOSAMENTE



Otro poema recitado por Tomás Galindo

LA FUNDACIÓN, DE ENTONCES EMPEZÓ EL VIENTO (2019)


Nuevamente en la voz de Tomás Galindo

POEMAS DE MUROS


Poemas de Muros grabados en Moguer

UTILIDAD



UN POEMA RECITADO POR TOMÁS GALINDO

ENTREVISTA EN DRAGARIA

Para este profesor de secundaria y doctor en Literatura, joven poeta galardonado, que sin ser canario reside en Tenerife desde hace años y se involucra en nuestra sociedad alentando a los adolescentes a leer, «la literatura es una forma de vida». Nos asegura que lee, «para vivir, sencillamente». En los libros es donde encuentra «la calma, el sosiego, el respeto y la motivación». Preocupado por los problemas de nuestro tiempo, en sus obras recoge soledades, amor, abandono, inmigración, la influencia de las nuevas tecnologías, la necesidad de una cultura que nos dignifique a todos, realidades que solo los poetas comprometidos se atreven a resaltar.

TRES CLAVES DE TU ÚLTIMO TRABAJO

En breve saldrá mi nuevo libro de poemas, Palabra iluminada. Si tuviese que señalar tres claves, diría que son quietud, indagación y luz. Hace años que solo me interesa la lectura tranquila, sosegada, y la escritura paciente. Quizás sea la lectura lo que define mi trabajo. Antes que profesor o escritor, soy un lector.  El último trabajo que he publicado es una edición crítica de Templo Militante, de Cairasco de Figueroa (Academia de Hispanismos, 2017).

¿QUÉ AUTOR O AUTORA TE INSPIRA?

Más que de inspiración, prefiero hablar de escritores que me han ayudado a leerme y a escribirme, esos que susurran cada vez que pienso un texto: Gabriel García Márquez, Carmen Martín Gaite, Anna Ajmátova, Bryce Echenique, Ana María Matute, Jorge Riechmann… No podría señalar sólo unos pocos porque leer es mi vida y la vida está llena de literatura. Vamos a dejar esos nombres, pero faltan decenas.

UN POEMA, UNA NOVELA, UN CUENTO

— Un poema: aquí me ocurre algo parecido a lo que he contado unas líneas atrás. Sí te diré que acabo de finalizar la lectura del poemario La célula de oro, de Sharon Olds, y estoy impresionado. De lo mejor que he leído en este año.

— Una novela: estoy releyendo Cien años de soledad en una edición conmemorativa exquisitamente ilustrada. Suelo volver a su lectura cada dos años. Es para mí un texto fundamental.

— Un cuento: La noche boca arriba, de Julio Cortázar.

UNA OBRA DE TEATRO, UN GUIÓN CINEMATOGRÁFICO

— Una obra de teatro: aquí aprovecharé, más allá de citar nombres propios y títulos de obras, para señalar lo difícil que me está resultando poder acceder al teatro de Cairasco de Figueroa. El profesor A. Cioranescu se encargó de editarlo hace muchos años, pero actualmente es imposible acceder a él con facilidad. ¿Qué pasa con nuestros clásicos?

— Un guión: Todo sobre mi madre, de Almodóvar, me impactó muchísimo. Es una de mis películas favoritas.

PROYECTOS

Ahora mismo espero la publicación de varios poemarios. En los últimos años la edición de poesía se ha visto muy duramente golpeada por la crisis y parece que es ahora cuando las aguas empiezan a volver a su cauce. Estoy a la espera de algunas respuestas. Vamos a ver. Preparo un libro sobre la poeta Begoña Abad y he empezado a escribir otro poemario. En fin, entretenido estoy.

¿QUÉ PERSONAJE DE DRAGARIA SERÍAS?

Una luciérnaga.


sábado, 7 de febrero de 2015

ENTREVISTA EN UNIVERSO LA MAGA

Aquí va la entrevista que me han realizado en Universo La Maga.


Hoy entrevistamos al escritor José María García Linares, autor del poemario Muros (Leer reseña aquí). Os dejamos con la entrevista que realizó para Universo la Maga nuestra compañera Rosa Yaguas:
En primer lugar, muchas gracias por concedernos esta entrevista y que la comunidad de nuestra web pueda conocerte más en profundidad.
1. En tu anterior poemario publicado, Novela negra, te centrabas más en el universo metaliterario, teniendo gran importancia la relación entre el lector y el autor. En Muros, sin embargo, la temática es más visceral y concreta: el drama de la emigración forzada y los muros que separan mundos. Cuéntanos un poco cómo surgió la idea de escribirlo y si tuvo importancia en ello el hecho de que hayas nacido en Melilla .
Desde Oposiciones a desencuentro (Dauro, 2007), mi producción poética parte del concepto unitario de libro, es decir, todos los poemas están íntimamente relacionados y responden a una temática muy concreta. El desamor y la búsqueda en el título que acabo de citar, la infancia en Neverland (Zumaya, 2010) o la incomunicación, tanto física como emocional, en Muros. Novela Negra (Devenir, 2013) es posterior y abordo en él otras cuestiones, aunque nunca abandono algunas heridas que me han hecho dedicarme a la escritura. Muros surge de la necesidad de darle voz a unos hechos que, allá por 2005, comenzaban a ser escandalosos pero que se veían todavía como algo episódico y, además, lejano, arrinconado y limitado en esa ciudad que no le importaba a nadie. Melilla es lejanía, a pesar de estar a media hora en avión de Málaga. Es soledad, abandono, distancia, siempre a la espera de que la madre patria le muestre un afecto que nunca acaba de llegar. Además, carga hoy con el peso de la desvergüenza de España y Europa, que han delegado en ella el cuidado de una frontera injusta e inhumana. Quizá el haber nacido en la periferia nacional, si se me permite, condiciona mi manera de ver el mundo. También el mar Mediterráneo nos separa a nosotros del centro, nos distancia, nos deja al otro lado. Posiblemente este sentimiento mío de abandono y soledad me llevara a acercarme al verdadero drama, agravado hoy como puede verse día sí y día también en los medios. La inmigración es consecuencia, no causa. Hasta que no se mire más allá y se aborde el origen del problema, todo seguirá igual, lo cual es como no decir nada porque a Occidente no le interesa cambiar su política económica. Siempre que trato este tema recuerdo aquello de los linajes que decía don Quijote y la respuesta de Sancho Panza. En el mundo sólo hay dos linajes: el que come y el que no puede comer, el que tiene y el que no tiene nada. Es así de sencillo. Habrá que ver por qué unos tienen demasiado y otros absolutamente nada.
cover-muros
2. Con Muros lograste en 2009 el accésit del XXXI Premio Internacional de Poesía “Ciudad de Melilla”, demostrando que es un poemario de gran calidad. Si no nos equivocamos, tuviste además la oportunidad de añadir poemas para esta edición. ¿Cómo fue la experiencia de reeditarlo con Playa de Ákaba? ¿Había cambiado en algo la perspectiva del creador respecto a sus poemas?
Volver a Muros ha sido muy satisfactorio porque la primera edición, en 2010, no se puso a la venta. Con ella simplemente se reconocía el mérito del libro, pero sin posibilidad de que llegara a los lectores. Es decir, fue un libro que nació prácticamente muerto. Parecía que la soledad y el abandono de los que hablaban los poemas se reproducían en la vida editorial del poemario. Reeditarlo cuatro años después, como se comprenderá, lo pone por primera vez en circulación para el gran público (si es que esto existe en la poesía). He añadido para esta ocasión nuevos poemas, pero el resto del texto lo he dejado tal cual, por una cuestión de fidelidad. Mi perspectiva sigue siendo la misma.
3. Este pasado año 2014 también coordinabas la antología El Salón Barney, ¿cómo fue la experiencia?
El Salón Barney fue un encargo que me hizo Noemí Trujillo, editora de Playa de Ákaba. Es una antología de poesía española contemporánea en la red, con los problemas que ello supone, es decir, es prácticamente imposible dar una visión completa de un medio, Internet, cuya característica principal es el ir haciéndose, el ser inabarcable. A su vez, el corpus de autores dista necesariamente del, digamos, tradicional o analógico, puesto que hay otros grandes poetas que no tienen una presencia activa en el medio digital y con los que no hemos podido contar. Así que decidimos centrar nuestro foco de atención en las nanorredes o microrredes de autores y lectores, de las que habla Rodríguez-Gaona, que se habían ido formando en estos últimos años tanto en blogs como en redes sociales. Además de sus poemas incluimos una reflexión de cada autor sobre el impacto del nuevo entorno digital en la creación poética.
4. Además de tu labor docente, colaboras con periódicos y formas parte, además, del consejo de redacción de la revista “Entre Ríos, Revista de Arte y Letras”. ¿Es complicado compaginar todas estas facetas de tu vida?
Llegó un momento en el que sí que fue difícil porque antes que profesor o que escritor soy lector. No puedo escribir si no leo. Borges tenía razón cuando afirmaba que estaba más orgulloso de los libros que había leído que de los que había escrito. Necesito, pues, tiempo para leer. En los últimos tiempo mi actividad en los medios se ha reducido considerablemente. Se ha extendido la idea de que escribir es un hobby, un divertimento que no cuesta apenas trabajo. Nadie paga por un artículo de opinión. Fíjate lo que me ocurrió hace unos años. Cuando mis obligaciones laborales y mi dedicación a la lectura y escritura hicieron muy complicado entregar semanalmente una columna de opinión a un diario, avisé de que lo dejaba. Hasta ese momento lo había hecho gratuitamente porque así lo pedí cuatro años antes. Quería ver por aquel entonces si era capaz de desenvolverme con solvencia en esa nueva faceta para mí. La falta de tiempo me hizo dejarlo. Una mañana me llamó el director del diario y me pidió que no me fuera, que tenía muchos lectores, llevaba mucho tiempo con ellos y que mis escritos eran muy buenos (lo dijo él, no yo). La columna se había convertido en una obligación que, además, suponía mucho tiempo. No se pone uno delante del ordenador y en diez minutos la tiene hecha. En fin, que con todo lo que tenía que hacer, para continuar me hubiera gustado algún tipo de compensación económica. En ese momento se terminó la conversación porque el periódico no tenía por costumbre pagar a los colaboradores. Esto fue en 2012. No he sabido nada más. Desde entonces he colaborado puntualmente en otros diarios, pero nunca con esa periodicidad semanal. Escribir una columna de opinión lleva trabajo, mucho trabajo, y el trabajo hay que dignificarlo cobrando por ello.
5. ¿Cuáles son tus planes literarios para el futuro?
Ahora mismo estoy finalizando una antología crítica de la poesía de Cayrasco de Figueroa, un poeta canario de finales del siglo XVI. Concretamente del monumental Templo Militante. Voy con retraso porque la obra completa consta de unos 120000 versos… Confío en tenerla lista en este 2015. Tengo dos nuevos libros de poemas en busca de editor y espero, por fin, ponerme a escribir una novela en cuanto Cayrasco me devuelva mi tiempo (llevo ya casi dos años con él). Sí que me gustaría volver a la opinión de una manera más constante. Ahora mismo escribo de vez en cuando en El Cotidiano.
6. ¿Qué opinas de Internet, ha significado la democratización de la cultura o, por el contrario, se está convirtiendo en un maremágnum de autores y editoriales?
Yo no hablaría de democratización. La democracia es una cosa muy seria, una cuestión política, que va más allá del hecho de poder tener acceso a una serie de textos enlazados entre sí. Aquí hay que andar con pies de plomo. Evidentemente Internet ha revolucionado nuestra manera de comunicarnos y entender el mundo. Sin embargo debemos ser precavidos con esa idea de que la tecnología es liberadora per se. Que no se vean los mecanismos de control no significa que no existan. Están atomizados, diseminados. Es la ubilocación de la que hablaba Vicente Luis Mora. El poder, el capitalismo, sigue estando presente, es más, lo está más que nunca, aunque parezca escondido. Es cierto que tenemos acceso a muchísima información. También es verdad que hay otras informaciones, otras realidades, otras vidas, que no tienen espacio en Internet. De hecho, quien no figura hoy en Google no existe.
En cuanto a ese maremágnum te diría que a pesar de su fuerza no ha podido todavía desplazar al libro en papel, al menos en la poesía. La tendencia es a publicar en papel aquel texto que, previamente, ha sido un éxito en el medio digital. Es decir, parece que todavía el mundo, digamos, analógico establece el canon poético. No quiero decir que vaya a ser así siempre, pero por ahora me da la sensación de que sí. Vivimos un tiempo en el que, como decía Gramsci, lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer. Es un tiempo de transición.
7. ¿Qué le recomendarías a los jóvenes escritores/as que desean comenzar su carrera literaria?
Mucha paciencia, porque este es un mundo muy difícil y, en ocasiones, injusto. Hay que tener la mente muy fría, y eso sólo se consigue con los años. Bueno, queda la opción de arrastrarse por los departamentos de las universidades, pelotear, lamer todo lo que pueda ser lamido, etc., para conseguir la progresión automática. Enrollarse con escritores o escritoras parece que también da muy buenos resultados. En fin, que hay gente para todo.